miércoles 4 de enero de 2012

Los nombres modernos de dios


Hoy en día es una costumbre virtualmente normativa el dar nombres a todo sencillamente porque nos gusta, sin reflexionar en la importancia de ello.

En la Biblia, el hecho de dar nombre no era tomado con ligereza, así se observan diversos mecanismos para asignarlos, por ejemplo:

a. El nombre referido a posición. De la mujer que acababa de serle presentada, el hombre dijo que se la llamaría “Varona” (o “mujer”), acordándole así posición co-igual con su marido o mejor dicho, su contraparte.

b. El nombre referido a la ocasión. El nacimiento de su primogénito es para Eva el momento significativo del cumplimiento de la promesa de la simiente victoriosa; al que llamó “Caín”.

c. El nombre referido al acontecimiento. Algunas veces los nombres se refieren a toda una situación: por ejemplo Babel (Gn. 11.9) o Peleg (Gn. 10.25).

d. El nombre referido a la circunstancia. Isaac recibió su nombre como consecuencia de la risa de sus padres (Gn. 17.17; 18.12; 21.3–7) por ejemplo.

e. El nombre referido a la transformación o modificación. Algunos nombres se otorgaban para demostrar que algo nuevo había ocurrido en la vida de la persona, que se había completado un capítulo y comenzaba uno nuevo, como con Abraham.

f. El nombre referido a lo predictivo. Los dos hijos de Isaac ocupan lugar preeminente en esta categoría. Es significativo de la seguridad del profeta acerca de la palabra de Dios expresada por medio de él, el que estuviese dispuesto a incorporarla en sus hijos.

g. El nombre precatorio y teofórico. Nombres tales como Nabal (‘insensato’) (1 S. 25.25). Sólo pueden haber sido dados sobre la base de la oración de una madre.

Respecto del nombre de Dios, en el Antiguo Testamento los patriarcas conocían a su Dios por sus títulos, entre los que se encontraba el hasta ese momento no explicado “Yahvéh”, cuyo significado es el de El está (vivo, presente, activo)” o “hace existir”, y la fórmula en que se da a conocer el nombre en éxodo, Yo soy el que soy.

¿Por qué es importante el nombre de Dios? Si bien el nombre no confiere “poder” en ningún sentido mágico, el conocimiento del nombre coloca a las personas en una relación enteramente nueva con Dios. Ingresan en una relación de intimidad o proximidad.

Dentro de estos nombres podemos mencionar: Yahvéh Shama (El Señor esta con nosotros); Yahvéh Shalom (El Señor es nuestra paz); Yahvéh Nisi (El Señor es nuestro estandarte); Yahvéh Yireh (El Señor es nuestro proveedor) entre otros.

Lastimosamente los nombres modernos no son de Dios, sino que de impostores por medio de los cuales el ser humano deshecha a Dios de su vida. Hoy en día las personas dicen frases como:

“Todo lo que la vida me ha dado…”; “Gracias a la madre naturaleza…”, etc. etc.

Arrepintámonos!!

“Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS, entonces Jehová aumentará maravillosamente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas; y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán. Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido.” (Deu. 28:58-61 RV60)


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